jueves, febrero 08, 2007

MONSANTO SOBRE LA PIEL DE LOS NIÑOS, Por Gabriel.E.Quijano ●๋:
Extracto de la revista Vivir sin Dañar - Año 1 Numero 1

Las huellas del "Agente Naranja" de Monsanto aún persisten en Vietnam. Algunos cálculos sitúan en más de 500.000 el número de niños nacidos con deformidades, defectos congénitos y neurológicos resultantes de la intoxicación con el herbicida usado como defoliante en la guerra, en un ciclo que no tiene fin.

Hoy, los herbicidas a base de glifosato como el Round-up con que campos y aledaños pueblos son indiscriminadamente fumigados, sin respetar distancias entre cultivos ni personas. El Dr. Darío Gianfelici, quien vive en Cerrito, Provincia de Entre Ríos, una de las zonas más impactadas por el cultivo sojero. Ha visto gente morir de cáncer a los 30 años, bebés muriendo en partos normales, placentas sin feto y niños con malformaciones congénitas. Víctimas de la necesidad de las multinacionales de producir soja (RR) con la que el "primer mundo" alimenta al ganado. Pero esto es historia repetida.

En su libro, "La soja, la salud y la gente", Gianfelici explica que estas patologías "se ve con muchísima frecuencia en aquellos lugares donde la explotación sojera se ha transformado en un monocultivo, son los efectos de productos altamente tóxicos que se usan para tratar los cultivos, que están vendiendo como si fueran inocuos. Solo por nombrar algunos: el insecticida –órgano-clorado- endosulfán, por ejemplo, es utilizado como surfactante en el herbicida asociado a la soja transgénica, se incorpora al organismo que lo decodifica como si fuese una hormona, actuando por ende sobre todo el sistema endócrino, produciendo alteraciones tremendas en la fertilidad, tanto de hombres como de mujeres, estas disrumpen el equilibrio hormonal causando cáncer de próstata y mama entre otros. Además, el glifosato es peligroso para los ojos, causa inflamaciones de la piel y esta vinculado a una variedad de cáncer linfático" concluye Gianfelici.

Gianfelici fue más allá y remarcó: “debemos repetir hasta el hartazgo, incansablemente, que la leche de soja NO EXISTE. La composición y las propiedades del jugo de soja difieren totalmente de la leche. Se está produciendo un daño muy difícil de evaluar actualmente sobre el desarrollo físico y mental de esta generación. La soja contiene sustancias que son de riesgo, llamadas anti-nutrientes. Estos elementos, fitatos, inhibidores de tripsina, impiden la absorción de minerales como el hierro, calcio y el zinc, entre otros. También el poroto de soja es rico en estrógenos vegetales: genisteína y diadzeína (isoflavonas) que son sustancias químicas que suplantan las hormonas naturales, engañando a nuestro organismo, haciéndole pensar que son hormonas. El ingreso de estas hormonas vegetales en el organismo infantil, puede provocar severas alteraciones de feminización en varones y pubertad precoz en niñas con alto riesgo de cáncer sobre los órganos hormonodependientes como tiroides, útero, ovarios, mamas por el bombardeo hormonal”. La Organización Panamericana de la Salud "establece que está totalmente contraindicada en menores de dos años y debe usarse con mucha precaución en menores de cinco años”.

Por su parte, el biólogo Raúl Montenegro, presidente de FUNAM, afirmó que las semillas integrales de soja transgénica "suelen contener en su interior restos del herbicida Glifosato y del insecticida Endosulfán, y de sus respectivos derivados, el AMPA y el sulfato de endosulfán. Todos ellos son compuestos que pueden alterar el sistema hormonal de los niños y adultos "por eso se los llama disrruptores endócrinos". Incluso un coadyuvante usado para mejorar la absorción del glifosato en soja, el Nonil Fenol Etoxilato "también es un disrruptor endocrino". Montenegro señala que estos residuos "podrían actuar a bajas dosis", y que lamentablemente los pesticidas para soja "solo son regulados en base a su toxicidad, no a sus efectos sobre el sistema hormonal".

A todo esto, hay quienes utilizan a niños como banderilleros para fumigar las plantaciones de soja. Quienes serán sistemáticamente rociados con "Randap” y a veces “2-4 D” (pariente próximo del Agente Naranja), mientras trabajan como postes, como banderas humanas. Es en Las Petacas (1), norte profundo santafesino, donde alguna vez funcionó La Forestal, empresa inglesa que arrasó con el quebracho colorado y convirtió bosques en desiertos. Es probable que sufran en carne propia los efectos de estos compuestos órgano-halógenas carcinógenos, con un amplio conjunto de trastornos reproductivos, de desarrollo y del sistema inmunológico.

En San Javier, provincia de Santa Fe, se registra también la contaminación por efecto de los agroquímicos que se emplean en el monocultivo de soja transgénica. Habiéndose detectado una cantidad alarmante de casos de bebés nacidos con anencefalia (ausencia de masa cerebral) cuando en el mundo se calculan en 10 por 10 mil nacidos vivos. En San Javier en un año se dieron 12 casos en 300 nacidos vivos.

Paralelamente, comienzan a aparecer “súper-malezas” resistentes al glifosato, en un proceso de mutación de las especies con el consecuente uso de más pesticidas, aumentando los niveles de residuos tóxicos en alimentos y la tierra.

No seamos cómplices de esta nueva forma de esclavitud humana. El consumidor es un gigante dormido. Despertémoslo.


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Contacto Gabriel ●๋:

[1] Diario, La Capital, Rosario, Argentina

"Nunca mojes el pan en la sangre de los animales ni en las lagrimas de tus SEMEJANTES" Pitágoras.


LOS NIÑOS FUMIGADOS DE LA SOJA
Argentina / Norte de la provincia de Santa Fe


Las Petacas, Santa Fe, 29 septiembre 2006 (Diario La Capital).- El viejo territorio de La Forestal, la empresa inglesa que arrasó con el quebracho colorado, embolsó millones de libras esterlinas en ganancias, convirtió bosques en desiertos, abandonó decenas de pueblos en el agujero negro de la desocupación y gozó de la complicidad de administraciones nacionales, provinciales y regionales durante más de ochenta años. Las Petacas se llama el exacto escenario del segundo estado argentino donde los pibes son usados como señales para fumigar. Chicos que serán rociados con herbicidas y pesticidas mientras trabajan como postes, como banderas humanas y luego serán reemplazados por otros.


"Primero se comienza a fumigar en las esquinas, lo que se llama ’esquinero’. Después, hay que contar 24 pasos hacia un costado desde el último lugar donde pasó el ’mosquito’, desde el punto del medio de la máquina y pararse allí", dice uno de los pibes entre los catorce y dieciséis años de edad.


El “mosquito” es una máquina que vuela bajo y "riega" una nube de plaguicida. Para que el conductor sepa dónde tiene que fumigar, los productores agropecuarios de la zona encontraron una solución económica: chicos de menos de 16 años, se paran con una bandera en el sitio a fumigar. Los rocían con "Randap” y a veces “2-4 D” (herbicidas usados sobre todo para cultivar soja). También tiran insecticidas y mata yuyos. Tienen un olor fuertísimo.

“A veces también ayudamos a cargar el tanque. Cuando hay viento en contra nos da la nube y nos moja toda la cara", describe el niño señal, el pibe que será contaminado, el número que apenas alguien tendrá en cuenta para un módico presupuesto de inversiones en el norte santafesino. No hay protección de ningún tipo. Y cuando señalan el campo para que pase el mosquito cobran entre veinte y veinticinco centavos la hectárea y cincuenta centavos cuando el plaguicida se esparce desde un tractor que "va más lerdo", dice uno de los chicos.

"Con el ’mosquito’ hacen 100 o 150 hectáreas por día. Se trabaja con dos banderilleros, uno para la ida y otro para la vuelta. Trabajamos desde que sale el sol hasta la nochecita. A veces nos dan de comer ahí y otras nos traen a casa, depende del productor", agregan los entrevistados.

Uno de los chicos dice que sabe que esos líquidos le puede hacer mal: "Que tengamos cáncer", ejemplifica. "Hace tres o cuatro años que trabajamos en esto. En los tiempos de calor hay que aguantárselo al rayo del sol y encima el olor de ese líquido te revienta la cabeza.

A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza", dicen las voces de los pibes envenenados.

"Nos buscan dos productores. Cada uno tiene su gente, pero algunos no porque usan banderillero satelital. Hacemos un descanso al mediodía y caminamos 200 hectáreas por día. No nos cansamos mucho porque estamos acostumbrados. A mí me dolía la cabeza y temblaba todo. Fui al médico y me dijo que era por el trabajo que hacía, que estaba enfermo por eso", remarcan los niños.

El padre de los pibes ya no puede acompañar a sus hijos. No soporta más las hinchazones del estómago, contó. "No tenemos otra opción. Necesitamos hacer cualquier trabajo", dice el papá cuando intenta explicar por qué sus hijos se exponen a semejante asesinato en etapas.

La Agrupación de Vecinos Autoconvocados de Las Petacas y la Fundación para la Defensa del Ambiente habían emplazado al presidente comunal Miguel Ángel Battistelli para que elabore un programa de erradicación de actividades contaminantes relacionadas con las explotaciones agropecuarias y el uso de agroquímicos. No hubo avances. Los pibes siguen de banderas. Es en Las Petacas, norte profundo santafesino, donde todavía siguen vivas las garras de los continuadores de La Forestal.
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Contacto Gabriel ●๋:

Fuente: Diario La Capital, Rosario, Argentina

2 comentarios:

juan carlos dijo...

Este mundo material tiene claramente dos bandos : el de los engañadores y el de los que se dejan engañar. La tierra es un planeta de explotaciòn : todas las especies viven de otras. Solo el ser humano tiene la capacidad de darse cuenta de ello y con esto la obligaciòn de hacer el menor daño posible. Vivir sin dañar, destruir a nuestra Madre tierra es un deber bien recibido para el hombre o mujer inteligentes.
Ya se que Ud. puede no piensar lo mismo que yo, o que lo que ve en su derredor no tiene nada en comùn con mi reflexiòn. Solo le pido que piense e intente sentir desde su corazòn y se darà cuenta lo que es bueno y lo que no es.
No importa lo que hagan los otros. Comiense a sentir y cambie Ud. No espere que cambien los otros antes, ya que en este ùltimo caso serà Ud. el ultimo en cambiar y eso no es inteligente ni humano.
Juan Carlos de Tucuman

Guido Palmadessa dijo...

Es excelent el Espacio creado, Hoy entro por primera vez y estoy contento con la informacion, aun que muy dura.
Soy vegetariano y mi pregunta es si la Soja que comemos en milanesas y tofu y demás alimentos esta dañada y obedece a tales normas del sistema toxico, que alternativas tenemos?
Muy bueno el blog.